Blog

Categorías

Aikido para niños

Publicado el 29.08.2017 Aikido para niños

Entrar al espacio de práctica ya es un cambio de ambiente inmediato. El mundo queda afuera y los niños se vinculan con sus compañeros y el Maestro (Sensei). Desde el inicio, los niños aprenden a valorar el silencio y a escuchar las instrucciones que se les dan.

El acondicionamiento físico es el punto de partida de la clase y se va combinando con historias, leyendas y datos sobre la cultura japonesa ligada al Aikido. Luego, se ejecutan una serie de ejercicios muy lúdicos, donde predomina el respeto por el compañero.

El Sensei aparece como una figura a seguir, una persona sabia dispuesta a enseñar y sobre todo a escuchar a los alumnos. No queda ninguna pregunta sin responder. Durante la clase, los niños colaboran entre sí para superar las tareas que se les encomiendan, pero lo más importante, se miran, se conectan y al final de cada ejercicio saludan y agradecen.

Ilustración aikidoka

Durante las clases de Aikido infantil, en un clima divertido y dinámico se integran todos los aspectos esenciales en el desarrollo y el aprendizaje, por medio de juegos, formas, posturas, movimientos, desplazamientos, técnicas de defensa personal y diversos ejercicios realizados a través de diferentes actividades lúdicas. De esta manera se logra que sientan curiosidad ante nuevas situaciones y se muestren dispuestos al cambio, logrando una formación y educación global en los distintos ámbitos:

Desarrollo físico y Psicomotricidad:

Desarrollo de las capacidades físico-motrices (adecuadas a su edad): velocidad, resistencia, fuerza y flexibilidad.
Desarrollo de las capacidades percepto-motrices: El trabajo técnico con ambas manos y pies ininterrumpidamente y manteniendo al máximo la estabilidad, activa simultanea e intensamente los dos hemisferios del cerebro, provocando un aumento de sus capacidades al encontrarse ante situaciones que no ofrece la vida cotidiana ni otros “deportes”. Con la práctica adquirirán un mejor sentido del equilibrio y esquema corporal, una mayor coordinación y agilidad, y una correcta propiocepción, armonización del cuerpo, percepción espacio-temporal…
Las aplicaciones técnicas son herramientas que les dotan de patrones y esquemas motrices para usar su cuerpo de forma óptima en infinidad de diferentes movimientos, que servirán de base para realizar otros nuevos.

No Violencia:

Su hijo no se verá tentado a iniciar una pelea con Aikido, ya que éste se caracteriza por el principio de no-violencia y no estimula la agresividad hacia otros.
Aumentará la capacidad de resolver los conflictos de formas diferentes a la confrontación directa.
Las técnicas de Aikido se usan sólo cuando alguien “rompe las reglas”; ante ataques físicos o intentos de retener, por ejemplo.

Defensa Adecuada:

El Aikido busca armonizar el conflicto, disuadir y neutralizar la intención agresiva del adversario causándole el menor daño posible.
La potencia o efectividad del Aikido no se basa en el tamaño, velocidad, peso o alcance; se trata de optimizar los movimientos y obtener con el mínimo esfuerzo el mejor resultado.
Es sorprendente cómo los niños pueden llegar a aplicarlo sobre adultos.
Los desequilibrios y controles de Aikido funcionan muy bien, aun si los niños son pequeños.

Disciplina – Autocontrol:

La práctica del Aikido enseña a mantenerse en calma y controlar la agitación, precipitación e impaciencia -tan natural en los niños y jóvenes de hoy en día– facilitándoles, por ejemplo, permanecer sentados en la escuela, concentrarse en la tarea o enfocarse durante la práctica de algún otro deporte o actividad.
Durante la clase hay momentos para jugar, momentos para estar serios, momentos para hablar, momentos para relajarse, momentos para aprender… se vuelven conscientes de que existen momentos diferentes y aprenden a adaptarse a cada situación de manera natural.
También de forma natural al desarrollo de la práctica, se toma conciencia y se asimilan normas, límites y valores.

Respeto – Tolerancia – Valores:

Debido a su gran contenido ético, a través del Aikido aprenderán respeto, disciplina y cooperación entre compañeros que nada tiene que ver con el carácter competitivo presente en casi todos los ámbitos tan comunes de nuestros días.
La práctica del Aikido les enseña que ocasionando problemas nada ganarán. Es un estado mental correcto, calmado y positivo el que les permitirá obtener logros aun en medio de situaciones adversas.

Autoconfianza – Asertividad:

Esta manera de practicar fortalece la imagen que el alumno tiene de sí mismo, tanto física y mental como espiritual:
Se refuerzan conceptos como la autoestima y autoimagen, adquiriendo seguridad y asertividad, consiguiendo que el alumno se respete y valore a sí mismo y de esta manera respetar a los demás.

Socialización – Afectividad:

En los ámbitos psico-social y psico-afectivo, la práctica del Aikido desarrolla las habilidades sociales y fortalece el carácter:
Para poder aprender una técnica han de cooperar y ayudarse mutuamente, lo que conlleva tratarse con respeto los unos a los otros, reforzando su autocontrol y mejorando la gestión de sus emociones.
Los niños y jóvenes aprenden que hay otra manera de resolver los conflictos que no se basa en enfadarse ni en golpearse.

Perseverancia:

Se potencia y se premia el esfuerzo del niño por lograr objetivos y aprender a no rendirse.
La práctica del Aikido no requiere de habilidades especiales; La clave para progresar en Aikido es simplemente perseverar y tener una actitud positiva.

En definitiva la practica del Aikido será de absoluto crecimiento…

Te invitamos a que traigas a tu hijo a practicar a nuestro Dojo!!

Ilustración realizada por Marjori Pirela

Fuentes:
– https://www.guiainfantil.com/articulos/ocio/deportes/beneficios-del-aikido-para-los-ninos/
– https://www.guioteca.com/entretencion-para-ninos/aikido-para-ninos-cultivando-la-energia-y-la-armonia/
– http://blogs.ua.es/

Galería:

POST RELACIONADOS

Aikido para niños

29.08.2017 Leer más

Sensei Musashi

22.08.2017 Leer más

Kamon Masakatsu No Dojo

23.06.2017 Leer más